Programar dejó de exigir años de formación. Con ayuda de la IA, mucha gente publica hoy aplicaciones que funcionan y tienen usuarios de pago. Lo que no ha cambiado es que esas aplicaciones se rompen: un enlace que apunta a ninguna parte, un formulario que no envía, una clave de API que se coló en el código del navegador.
Contratar a alguien de QA no es una opción cuando el proyecto lo lleva una persona. Aprender a escribir tests tampoco, al menos no el primer mes. QA-AI cubre ese hueco: das una dirección y te decimos qué está roto y cómo se arregla, en un idioma que se entiende sin haber trabajado nunca en control de calidad.
No inventamos problemas. Abrimos tu web en un Chromium real, medimos lo que pasa y sólo informamos de lo que hemos comprobado. Si un análisis no encuentra nada, lo decimos, en vez de rellenar el informe con avisos genéricos.
La aplicación es Next.js con PostgreSQL. El motor de análisis usa Playwright y corre en el mismo servicio, con una cola respaldada en la propia base de datos. La capa de IA usa Claude, de Anthropic, y es opcional: sin clave configurada, todas las comprobaciones técnicas siguen funcionando igual, porque son deterministas.
El código es abierto y se puede revisar en GitHub. Si te interesa el detalle de qué comprobamos exactamente, está todo en la documentación.
Escribe a hola@tu-dominio.com. Si has encontrado un fallo en la propia herramienta, cuéntalo: es lo que más ayuda.